Caso 5. Ptolomeo y el sistema geocéntrico

Estamos en el año 150 de nuestra era, en Egipto. Eres un importante hombre de ciencia y trabajas en la famosa biblioteca de Alejandría. A lo largo de tu carrera has realizado avances en diferentes campos, desde la geografía hasta la música pasando por las matemáticas, pero lo que más deseas es demostrar una de tus ideas más importantes, que la tierra es el centro del universo y todos los cuerpos celestes giran a su alrededor. Aunque el simple sentido común te confirma que así es, te gustaría poder demostrarlo matemáticamente. Casualmente y gracias a tu trabajo en la biblioteca llega a tus manos el manuscrito de un astrónomo griego en el que aparecen sus observaciones y los cálculos que se derivan de ellos. Descubres que estos datos podrían llegar a confirmar tu teoría pero no se ajustan del todo a lo esperado para un modelo geocéntrico…

A – La obra de Dios es perfecta y por lo tanto el modelo geocéntrico debe serlo también pero dado que los humanos somos imperfectos, los cálculos que ha realizado el astrónomo también deben serlo. Decides corregir las “incorrecciones” en el cálculo para que cuadren con el modelo y muestras los resultados como propios, obviando al astrónomo. Por fin consigues demostrar matemáticamente aquello que todo el mundo sabía desde siempre y tu obra vital está completa.

B – Si los datos experimentales no coinciden con lo esperado para un modelo en el que la tierra es el centro del universo podría ser porque el geocentrismo no funciona del todo. Piensas que quizá deberías plantearte otro tipo de modelo…

C – La obra de este astrónomo te ha inquietado y decides repetir el experimento para comprobar los datos obtenidos. Obtienes los mismos resultados pero aparece una pequeña desviación que atribuyes a las diferentes latitudes del punto de observación. Corriges la latitud y “ajustas” los cálculos a tu modelo, al fin has conseguido demostrar tu teoría.

D – Los cálculos del astrónomo están claramente equivocados, los desechas y empiezas desde cero. Partes de los resultados que quieres obtener para que los cálculos se ajusten perfectamente a ellos, de esta forma tu teoría será matemáticamente perfecta.

E – Como los datos no se ajustan a lo que esperabas asumes que no son correctos y desechas el manuscrito. Dejas de preocuparte por el tema y piensas en otra cosa.


Un análisis retrospectivo indica que el fraude y a deshonestidad científicos no son exclusivos de nuestra época. Claudio Ptolomeo, uno de los científicos con mayor solidez en la historia, propuso un sistema geocéntrico que predecía la posición de los planetas. Aparentemente, sus observaciones y cálculos los realizó él mismo durante las transparentes noches en las costas de Egipto. Sus ideas prevalecieron durante casi 1500 años, hasta que Copérnico presentó el sistema heliocéntrico. No obstante, estudios recientes realizados por astrónomos competentes indican que el gran Ptolomeo no pudo haber hecho esos cálculos, y que probablemente los tomó de otro astrónomo que le precedió, de nombre Hiparco, y que trabajaba en la isla de Rodas. La diferencia de latitud entre Alejandría y Rodas, de cinco grados, dio la clave para descubrir que las observaciones de que hablaba Ptolomeo corresponden a las que se obtienen en la latitud de la isla griega y no en la de Alejandría. Además, Ptolomeo no usó los datos plagiados en forma objetiva para elaborar una teoría, sino en forma parcial y distorsionada para fundamentar su idea preconcebida de geocentrismo.

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